Mucho se ha teorizado acerca de la naturaleza de la creatividad, si es adquirida por quien la posee o si por el contrario es una característica intrínseca.
En nuestro imaginario colectivo es concebida como una materia restringida a artistas e intelectuales, a los que el resto de los mortales presuponemos con cierto aire esperpéntico pero seductor, cigarro en mano en ambiente ciertamente ahumado y aspavientos gestuales que desencadenan ideas geniales, trazos de alto contenido pictórico o verborreas que aunque incomprensibles para el resto de los mortales le dejan a uno boquiabierto.
Pero lejos de ser así, la realidad es que todos somos creativos por definición, que desarrollemos o no esa creatividad viene dado por cuestiones de aprendizaje, por el medio que nos rodea o la sociedad en la que vivimos.
Todos somos buenos en algo y tenemos aptitudes que nos hacen desarrollar nuestro trabajo de una manera más eficaz y mejor. Sentirnos cómodos y confiados sabiendo que lo que hacemos se nos da bien, es clave para convertirnos en buenos profesionales. La motivación hace el resto.
Aprovechar este parón laboral por que pasa nuestro país, puede servir para ayudarnos a replantear que podemos dedicarnos a aquello que realmente nos gusta, porque de esta forma nos aseguraremos sentirnos realizados y aumentar notablemente nuestras posibilidades de éxito, la pasión es la clave.
Según Ken Robinson, reconocido investigador especializado en educación, creatividad e innovación, estos son los pasos para aprender ser creativos:
1) Conocer aquello que nos motiva. Esto se define como nuestro elemento, en el que nos sentimos
2) Pasión: es el motor que mueve la creatividad, dedicar tiempo a nuestro aprendizaje perdiendo la noción del mismo
3) Disciplina: para mejorar en nuestra vocación
4) Arriesgar: lanzarse, aunque en ocasiones salga mal se trata de levantarse y seguir. Forma parte del aprendizaje.
Si conseguimos vencer nuestros miedos y barreras sociales, si nos sincerarnos con nosotros mismos, si evitamos pensar en lo que es socialmente creativo o bello, encontraremos que hay otra forma de vivir haciendo lo que nos gusta, aprendiendo de nuestros propios errores y sabiendo arriesgar durante el proceso.
Las ideas geniales no vienen solas, surgen durante el proceso de trabajo y durante el tiempo que empleamos haciendo aquellos que nos gusta.










